Podriamos enumerar cada dia numerosos ejemplos que nos indignan, numerosos ejemplos que demuestran que nuestra calidad democrática deja mucho que desear. Los más ilusos pensabamos que con la gran movilización social de los ultimos años, en particular el 15-M, la clase política comenzaría a tomar nota del cabreo ciudadano y tendria más cuidado y sensibilidad a la hora de tomar algunas decisiones. Pero vemos que solo hace un esfuerzo de cara a la galería.
Un ejemplo de los muchisimos que podemos denunciar lo tenemos con el plan del PP de Galicia de modificar la ley electoral regional con el único (¿?) fin de reducir el número de diputados con el consiguiente ahorro en sueldos y dietas. Esta medida busca recibir el aplauso ciudadano, acercarse a ese supuesto sentir de la ciudadania que demanda recortar el número de políticos (de ahi ciertos bulos que circulan por internet en este sentido). Pero la realidad es otra bien distinta. Ignacio Escolar, como siempre, nos lo deja bien clarito en su artículo "No se ahorra recortando democracia". Lo que busca el PP es modificar la ley para que en ciertas provincias les beneficie el reparto de escaños. Es asi de simple. Ellos lo llaman "ahorrar", yo lo llamo golpe de estado. Como ven que las encuestas le son desfavorables en Galicia, qué mejor que cambiar el sistema para que nos favorezca. Algo similar ocurre en el Pais Vasco, donde se han sacado de la manga la idea de permitir a los vascos que tuvieron que emigrar desgraciadamente por culpa del terrorismo de ETA a otras comunidades autonomas, que puedan votar ahora en las elecciones vascas. Yo, por más vueltas que le doy, la única explicación que veo con esta iniciativa es intentar amortiguar la probable subida en votos de la izquiera abertzale. Probablemente tengo una mente retorcida, malvada o enferma. Me temo que en España ciertas élites todavia tienen miedo a la democracia.
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